
Todas estas mujeres pertenecen a parroquias rurales, transitan entre la ciudad y el campo, algunas a diario otras una vez a la semana. Fueron entrevistadas en su parroquia y en el mercado, el lugar más común por el que se mueven para comprar o vender. También en la calle que suelen recorrer para vender sus productos, calles en las que son perseguidas por la guardia ciudadana.