De carne y hueso

Así somos

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Este acercamiento se realizó con preguntas a cerca de 50 mujeres, en torno a la autorrepresentación, condición socioeconómica, forma de vida y belleza.

Autorrepresentación

La autorrepresentación tiene que ver, según Pech y Romeu (2006), con la manifestación concreta de una toma de posturas sobre la identidad y la autopercepción. “La existencia, pues, de la subjetividad femenina, cobra vida a través de la autorrepresentación, por lo que ésta es el resultado de una compleja urdimbre de significaciones yuxtapuestas que marca y legitima la mirada específica de cada mujer sobre sí misma y sobre su relación con el entorno genérico, familiar, social, institucional, político y existencial en el que se inscribe”( Pech y Romeu, 2006, p.10). Todas se consideran cholas cuencanas, “claro que soy chola cuencana porque somos de Cuenca” (Rosa Shungur, 11 de septiembre de 2019), “vistiendome bonito claro que hago valer” (Julia Guillermina, 29 de septiembre de 2019) . Sin embargo, algunas de ellas en principio dicen que no lo son. La duda viene porque tienen bien posicionada a la Chola Cuencana del certamen, la que se elige en el área rural, entonces dicen que como ya son mayores no podrían ser cholas cuencanas, es decir concursar en el evento. La respuesta cambia cuando se les pregunta cómo es la chola cuencana, entonces hacen una descripción: pollera, sombrero, blusa, trenza etc, es ahí cuando afirman ser cholas también, pues, se dan cuenta de que ellas cumplen con lo que dicen. También agregan otras características a la chola cuencana que tienen que ver con la forma de ser, “que sea simpática bien vestida y que sepa algo del barrio” (Teresa Lalvay, 17 de septiembre 2019).

Las mujeres entrevistadas han usado la pollera durante toda su vida, es parte de lo que son, “me dicen que me ponga pantalón pero yo no, es que me imagino que me he de caer con el pantalón” (Lucrecia Guarango, 29 de septiembre 2019). La pollera para ellas tiene que ver, además de la tradición, con lo funcional, con la elegancia, con la juventud y la vejez. Las pocas que alguna vez optaron por pantalón, cuando eran jóvenes, no duraron mucho tiempo y esto se debe a lo práctica que resulta la pollera: “(...) me puse pantalón pero no duré ni diez meses porque eso es para andar sólo cargado cartera, con la pollera en cambio me voy a donde yo quiero (...) ya aquí (en la pollera) guardo mi platita pero ya no ando cargada cartera” (Tránsito, 17 de septiembre 2019) . Según ella, la pollera le permite evitar el uso de cartera y así moverse con más libertad. Lo funcional se reafirma al momento de laborar pues ellas dicen que la pollera les sujeta la cadera y así les ayuda a trabajar. Este es un punto importante que también está ligado a su autorrepresentación porque ellas se definen así mismas como mujeres trabajadoras “Yo no he de botar mi pollera porque nosotras somos duras para trabajar con pollera, aprieta la cintura entonces ahí tenemos fuerza nosotras. Nuestras mamitas han criado y así hemos de morir con pollerita” (María, 30 de septiembre 2019). Hay que recalcar que varias de ellas mencionan algunas molestias justamente en las caderas, dolor que asocian con el uso de polleras pesadas.

La pollera representa elegancia, algunas mujeres han optado por usar pantalón en casa ya sea por el frío o porque el costo de las polleras es alto, va desde los 70 hasta los 300 dólares aunque todas coinciden en que es duradera, sin embargo para salir se ponen sus mejores polleras y blusas. “en la casa paso con calentadorcito pero para salir a la calle sí me pongo pollerita” (María Teresa Lalvay, 17 de septiembre 2019). “A veces me pongo calentadorcito porque somos personas mayores ya sentimos fríos” (Mariana Campoverde, 7 de septiembre 2019). Incluso si se ponen pantalón, se lo ponen debajo de la pollera, aún así tienen vergüenza de que les vean con pantalón. “Ahora porque estoy con frío no más me pongo pantaloncito por dentro porque siempre estoy con mi bayetita. Me da vergüenza venir de pantalón acá al mercado, (...) han de decir esa mujer vieja se cambia de pantalón, saben hablar”(María Virginia Cabrera, 29 de septiembre 2019).

El tipo de pollera también varía de acuerdo a la edad, “cuando era joven me gustaba bastante poner así polleritas bordadas, pero ahora como ya tengo mi edad, tengo guardadas, ya no es gusto de poner como joven decir bueno, tengo la pollera porque yo ya soy de edad y me da pena de usar las polleritas, solo bolcicón“ (María Genoveva Huaricocha, 22 de agosto 2019). El bolcicón es un tipo de pollera que no tienen bordado y por esta razón es más barato, las mujeres de mayor edad son las que más lo usan, y tienen en casa las polleras bordadas guardadas. “Mamá tiene las polleras más elegantes guardadas” (Celestina Cuca, 24 de agosto 2019).

Teresa Mejía

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Condición Socio-económica

Para la condición socio-económica se incluye nivel de estudios, ocupación e ingresos. Las respuestas en este criterio no demuestran un patrón en cuanto a la forma de obtener ingresos de la mujer rural, chola y mayor de 50 años, los oficios van desde vender el periódico, hacer colada de penco, hacer pan de pueblo o coser polleras, algunas reciben el bono, sin embargo, la actividad más común es la agricultura ya sea para consumo propio o para la venta. El hecho de ser mayores ha hecho que les cueste trabajar la tierra ahora porque ya tienen dolores y algunas de ellas enfermedades, pero aún así ellas se acomodan para hacer algo porque no se ven sin trabajar su tierra: “no puedo trabajar, yo sentadita pico, desyerbo con guagua piquito yo sentadita pero” (María Virginia Cabrera, 29 de septiembre 2019).

Lo que sí se repite en todas las entrevistadas es la falta de estudio, ninguna de ellas acabó el colegio, las que más estudiaron llegaron solo a terminar la escuela, algunas de ellas se unieron a proyectos de alfabetización ya cuando eran adultas, “ya vieja andando cargada de guagua porque necesitaba y saque diploma y todo sobresaliente, ahí ajuste la primaria” (Rosa Virginia Yánez, 28 de septiembre 2019). Dicen que no estudiaron porque sus papás no les llevaron, porque antes no era obligado, por falta de recursos, porque no había en donde estudiar e ir a la ciudad era complicado y también por ser mujeres, porque mandaban a la escuela a sus hermanos varones ”mis padres han dicho que las mujeres ni necesitan estudiar, para qué van a estudiar”(Rosario, 5 de octubre 2019), “sólo los varones estudiaba, de ahí no las mujeres tienen que estar en la casa” (Victoria, 5 de octubre de 2019).

Forma de vida

en este criterio las preguntas ahondan en las subjetividades de las mujeres, sus formas de pensar, de estar y ver el mundo. Se puede hablar de una tendencia a quedarse solas en la vejez, esto se debe a que por lo general se casan con hombres mayores a ellas y como se mencionó previamente las mujeres tienen mayor esperanza de vida. Por otra parte, los hijos e hijas se casan y salen del área rural a la urbana en busca de empleo. Y también está la viudez y aquí una peculiaridad que llama la atención es que los esposos de las mujeres que son viudas fallecieron a causa del alcohol.

Todas las mujeres entrevistadas demuestran un fuerte arraigo al campo, cuando la pregunta es ¿les gustaría vivir en la ciudad? la respuesta es rotunda e inmediata: no. Afirman que no les gusta la ciudad para vivir porque el campo para ellas está asociado a la libertad, es lo que les deja ser: ”yo, en campo ando campante, a mi gusto, a mi manera, yo descanso bao de un árbol, veo a mis animalitos”( Victoria, 5 de octubre de 2019). No les gusta la ciudad porque para ellas eso significaría dejar de hacer lo que han hecho toda su vida, es decir, trabajar la tierra: “es bien aburrido aquí (ciudad), uno está enseñada a estar allá (campo) con animalitos, perritos, aquí no hay cómo tener nada, aguantamos sol y viento en el campo aquí no, pasan adentro” Celestina Cuca, (24 de agosto 2019), y estas respuestas prácticamente se repiten “ (la ciudad) es de estar solo adentro, nosotros que somos del campo así afuera estamos (...) pero estamos tranquilos en el campo, tenemos el aire libre tenemos donde respirar” (Mariana Campoverde, 7 de septiembre 2019). Además, el campo para ellas significa tranquilidad, incluso salud por la forma de alimentarse, por el aire puro y el silencio.

Las diferencias que ellas hacen entre la gente del campo y la ciudad tienen que ver con el más que nada con los alimentos y el trabajo: “en el campo, se trabaja para los mercados, en beneficio de la ciudad” (María Genoveva Huaricocha, 22 de agosto 2019). “La gente de la ciudad veo que es triste porque comen todo comprado” (Rosa Shungur, 11 de septiembre de 2019). Ven a le gente de la ciudad desapegada de la tierra y se reafirman a ellas como trabajadoras fuertes “aparte de usted señorita (los de la ciudad) son niñeros, ellos apenas se ensucian las manos ya están jesús que estoy sucio que no puedo, La gente del campo cargamos las canastitas nos vamos a la casa, no estamos haciendo pagar cargadores nada de eso” (Mariana Campoverde, 7 de septiembre 2019).

Al preguntarles si alguna vez se han sentido discriminadas en la ciudad, aparece un patrón que se repite en todas: se quedan calladas y después terminan diciendo que no. Sin embargo, durante la conversación dicen como estas: “Hay muchos que le reprochan a la pollera, como que somos bajas de la pollera nosotros no valemos de nada, nos botan a la baja” (Lucrecia Guarango, 29 de septiembre 2019) o cuentan historias sobre sus hijas quienes ya no usan pollera porque ya estudiaron. Una de ellas contó la historia de su sobrina: “verá la mamá le dio la universidad que estudie y la hija le rebajaba no le quería ni mostrar a la mamá diciendo que es de pollera fíjese, horrible esas cosas, sea como sea es su madre le tiene que valorar” (Victoria, 5 de octubre de 2019). Por otra parte, en algo que coinciden cuando se toca el tema de la discriminación es que ellas se sienten “perseguidas” en la ciudad por la guardia ciudadana a la que ellas llaman los municipales, excepto quienes tienen permisos o puestos fijos en algún mercado.

Belleza

Se plantea la belleza desde la perspectiva que plantea Masi de Casanova (2018) sobre la ideología de la belleza latinoamericana que supone un sistema de ideas e ideales interconectados y que se refuerzan mutuamente, un sistema que a menudo es propagado por las élites de la sociedad.

En este criterio, las preguntas buscaban a conocer cuál es la idea de belleza que estas mujeres tienen, las respuestas fueron todas similares. Para las mujeres cholas, rurales y mayores de 50 años la belleza se refleja en la vestimenta, pero más que nada en la forma de ser:

- ¿usted es linda?

- claro, pero por mi genio, por mi palabra (Mariana Campoverde, 7 de septiembre 2019).

Y así definen a una mujer linda con palabras como: sociable, respetuosa, chévere, trabajadora, llevable. En sus respuestas se evidencia también la influencia de la religión: “una mujer linda primeramente debe saber compartir con los más necesitados, portar bien con el prójimo, colaborar, para compartir lo poquito que se tiene a los más necesitados (María Genoveva Huaricocha, 22 de agosto 2019), tiene sentido porque todas estas mujeres son católicas.

Cuando relacionan la belleza con la vestimenta, se refieren a la pollera, a la blusa, al chal, al sombrero, a los aretes, es decir al traje típico. Cabe mencionar que ninguna de estas mujeres usa maquillaje, tienen la piel del rostro al natural. . Solo una de las 40 entrevistadas dio características físicas raciales “Unas blanquitas bonitas (...)” pero luego continuó “hay personas que más que sea unas morenitas a veces el carácter, el proceder de ellas son bien bonitas delicadas más mejor así que ser una persona póngase hay personas que son bien bonitas que son cholas y saben respetar” (María Teresa Lalvay, 17 de septiembre 2019).