Las mujeres de Ecuador ganan un 20 % menos que los hombres y les afecta más el desempleo

El porcentaje de mujeres con un trabajo adecuado es bajo, son las más afectadas por el desempleo, ganan menos que los hombres y, como si fuera poco, tienen una carga laboral mayor.

¿Felicitaciones o una flor por el Día de la Mujer? Mejor hagamos algo por mejorar las condiciones laborales, que son peores para ellas, como lo demuestran las estadísticas. Y más todavía para las del sector rural.

Las diferencias son evidentes en el empleo adecuado o pleno. En esta situación está el 49,5 % de los hombres y solamente el 32,4 % de las mujeres, según la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo de diciembre del 2017, del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

El empleo adecuado es en el que se satisfacen ciertas condiciones mínimas (trabajan 40 horas o más por semana, perciben ingresos laborales mensuales iguales o superiores al salario mínimo o perciben esos ingresos aunque trabajan menos de 40 horas, pero no desean trabajar horas adicionales).

En el subempleo se encuentra el 20,0 % de los hombres y el 19,6 % de las mujeres. Y por cada varón que tiene un empleo no remunerado, hay tres mujeres en la misma situación (4,4 % frente al 15,3 %).

El empleo no pleno es en el que se perciben ingresos inferiores al salario mínimo y/o trabajaron menos de la jornada legal y no tienen el deseo y disponibilidad de trabajar horas adicionales.

El desempleo, por su parte, afecta al 3,6 % de hombres y casi al doble de mujeres (6 %).

 

 

Las mujeres reciben menos ingresos

En cuanto a ingresos, las mujeres también están por debajo de los hombres. En promedio, una trabajadora percibe 295,4 dólares mensuales, mientras uno del sexo masculino llega a 369,3 dólares*. Eso significa una diferencia de 73,89 dólares, según la Encuesta de Empleo y Desempleo.

 

 

Expresado de otra forma, en el Ecuador la mujer gana un 20 % menos: 79,99 dólares por cada 100 que gana, en promedio, un hombre.

La situación no es buena, pero ha mejorado con relación a lo que pasaba hace 10 años, en diciembre del 2007, cuando la mujer ganaba 71,7 dólares por cada 100 del hombre.

 

 

Campesinas, las más afectadas

Hasta aquí, todo mal para el sector femenino en el ámbito laboral. Pero lo peor está en el campo.

En las ciudades, por ejemplo, el empleo adecuado llega al 57,6 % de los hombres y al 40,6 % de las mujeres. Mientras que en el sector rural, por cada 10 mujeres, ni siquiera dos logran tener un empleo adecuado (32,7 % los hombres y tan solo el 14,6 % de mujeres).

En la zona urbana se encuentran en el desempleo el 4,5 % de los hombres y el 7,5 % de las mujeres, mientras que en la rural el 1,6 % de los hombres y 2,8 % de las mujeres. Esto puede parecer un dato positivo para este último grupo, pero en realidad se debe a que en el campo hay más personas que no reciben pago por sus actividades laborales.

El empleo no remunerado en el área urbana es del 2,5 % para los hombres y del 8,2 % para las mujeres.
En tanto que una de cada tres mujeres rurales cumple labores sin percibir ingresos. El 8,4 % de los hombres y el 30,4 % de las mujeres están en esta categoría.

 

 

Mujeres con menos ingresos, pero con más trabajo

Pero todavía hay más. Las mujeres (pese a ser mayoría) tienen trabajos no adecuados, sufren más el desempleo y ganan menos, pero tienen una mayor carga global de trabajo.

Las mujeres trabajan más de 77 horas (77:39) por semana en promedio, mientras que los hombres no llegan a las 60 horas (59:57), según la Encuesta del Uso del Tiempo del año 2012, elaborada por el INEC.

En el área rural la situación es todavía más grave. Las campesinas trabajan 81:36 horas por semana.

La diferencia se debe a que las mujeres dedican más tiempo al trabajo no remunerado (tareas domésticas). Ellas pasan más de 31 horas semanales en esta actividad (31:49), mientras que los hombres superan por poco las nueve horas semanales (9:09).

El sector rural es en donde las mujeres pasan más tiempo en labores domésticas. Suman 34 horas y 33 minutos por semana.

 

 

Como están las cosas, si tienes un menor acceso al trabajo (a uno adecuado, sobre todo), si te pagan menos y si, además, tienes una carga de trabajo mayor (sin contar con que puedes sufrir abuso o hasta ser víctima de femicidio), protestar para exigir mejoras, por lo menos el 8 de marzo, Día de la Mujer, es algo más que razonable.

 

 

* El ingreso laboral promedio mensual, en este dato del INEC, se encuentra expresado en valores reales a diciembre 2007.

 

Fuentes:
Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (diciembre 2017).

Encuesta de Uso de Tiempo (2012).

 

Colaboración del blog Mitad+Uno.

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