Hombres de derecha y un libro fraudulento

La semana pasada una de las noticias más sonadas en la ciudad fue la conferencia «Ideología de género en gestación», dictada por los politólogos argentinos Agustín Laje y Nicolás Márquez, que en estos meses se dedican a recorrer Latinoamérica dando conferencias a raíz de que su obra “El libro negro de la nueva izquierda”, se convirtiera en uno de los libros de habla hispana más vendidos en Amazon. Así, viajan por la región dando charlas sobre la denominada “ideología de género”. Llegaron a Cuenca gracias a siete grupos del mismo corte: Vida y familia, Padrísimos, Red de Restauración Civil, Democracia Directa, Cuenca escoge la vida, Frente Nacional por la familia y Todo por mis hijos. En su corta visita por la ciudad dieron una conferencia abierta en la Cámara de Comercio y otra a 10 mil estudiantes (y luego gritan “con mis hijos no te metas”). Además, se realizó un meet and greet con los autores en Jardines de San Joaquín cuya entrada costaba $50 dólares.

Ambos autores se han declarado abiertamente polítologos nacionalistas, ultra-católicos de extrema derecha. Por un lado, Márquez se ha dedicado a escribir libros de revisionismo histórico enfocados a reivindicar el terrorismo de Estado en Argentina. Es decir, niega rotundamente que en Argentina hayan ocurrido dictaduras, genocidio, crímenes de lesa humanidad, desaparición forzada, centros clandestinos de detención y tortura o maternidades clandestinas, donde las mujeres embarazadas secuestradas daban a luz a sus bebés para luego ser robados por los militares y entregados a los miembros de las fuerzas armadas o a las familias partidarias de la dictadura. Y en todo caso justifica la represión militar contra los opositores del régimen. Constantemente acusa a los movimientos de izquierda de terroristas y criminales, pero con la misma fuerza defiende a los exmilitares y criminales que trabajaron para las dictaduras. Mantuvo una amistad con el último dictador de Argentina, Reynaldo Bignone, que fue condenado cinco veces por crímenes de lesa humanidad. Bignone aceptó en uno de los juicios su participación en el Plan Cóndor, una asociación ilícita entre dictadores del Cono Sur, cuyas acciones se enfocaron en la desaparición de personas durante los años setenta, y reconoció que en abril de 1983 ordenó la destrucción de todos los documentos sobre detenciones, torturas y asesinatos durante el régimen dictatorial, mediante un decreto oficial confidencial. Es decir, ordenó la limpieza de la escena del crimen.

Por otro lado, Laje es un convencido de la derecha desde que leyó «La otra parte de la verdad» escrito por Márquez. Este último ha sido su mentor y parece que su alumno lo ha superado por mucho. Charlaban con frecuencia, se alentaban y compartían lecturas. Poco después Márquez le dijo que se encaminaba a ser un militante de derecha pero que la derecha no necesitaba más de esos, sino que requería de intelectuales. Laje se convenció y lo obedeció. Con una beca fue a EEUU a estudiar tácticas de contraterrorismo en la Universidad de la Defensa (Washington) de donde han salido militantes del Pentágono. Su propuesta es generar espacios abiertamente de derecha. Por eso creó Fundación Libre, sitio para la formación política e intelectual de cuadros de derecha.

Tergiversación y control

En “El libro negro de la nueva izquierda” Márquez y Laje abordan la denominada ideología de género. Según Laje es un medio de adoctrinamiento que afirma que la sexualidad es una construcción cultural y descarta otros factores como el biológico. Además, dice que los movimientos políticos de izquierda usurparon las luchas de las minorías históricamente oprimidas para erigir un nuevo tipo de revolución basada, ya no en variables económicas, sino en el sexo y género. Nada más distorsionado y alejado de los hechos.

La «ideología de género» no existe. Se trata de un «término» tergiversado a propósito por la moral judeocristiana, junto a todas sus variantes, con el fin de desacreditar a las feministas, las poblaciones LGBTI y cualquier reivindicación por los derechos sexuales y reproductivos. Estos grupos, tildados como grupos anti-derechos, buscan convencer a las personas que la “ideología de género” es un sistema de pensamiento. El ex-papa Benedicto XVI es uno de los ejemplos de su empleo discursivo. Ahora bien, lo que existe es el enfoque de género, un punto de vista utilizado para estudiar problemáticas sociales a partir del género, pero también desde la edad, el territorio, la escolaridad, la clase social, la orientación sexual, entre otras variables. Surgió en los años 70 con los estudios de género, es decir a partir de las investigaciones académicas que buscaban identificar la causa de la subordinación de las mujeres. En los resultados hallaron que, en efecto, existe un sistema de dominación, llamado patriarcado, que le otorga a los hombres y a lo masculino un mayor reconocimiento, poder, prestigio y acceso a lo público y a lo productivo frente a las mujeres y lo femenino. Pero los resultados no terminaron allí. La lucha de las mujeres afroamericanas marcó la clave del surgimiento del enfoque de género, cuando criticaron las investigaciones académicas por referirse a “la mujer” como si hubiese un tipo único de mujer. Ellas advirtieron que las diferencias por etnia, edad, orientación sexual, identidad de género, escolaridad, clase, religión o cosmovisión hacían imposible hablar de “la mujer” y por ello propusieron referirse a “las mujeres” para reconocer aquellas diversidades. Pero, además, contribuyeron a demostrar que una misma problemática afectaba de distinta forma a cada mujer, debido a las diferencias de edad, etnia, orientación sexual, identidad de género, escolaridad, clase, religión o cosmovisión que hay entre ellas. Por ello, el enfoque de género es una forma de análisis, que atiende problemáticas sociales más allá de sólo el género.

Aprovechan la confusión común que existe acerca del término sexualidad para afirmar que la “ideología de género” desconoce por completo el componente biológico de la sexualidad y la considera netamente desde la cultura. Lo que tampoco es cierto. Nuevamente, no existe ideología de género. Entonces, cuando se estudia la sexualidad desde el enfoque de género se demuestra por ejemplo, que no es lo mismo vivir la sexualidad a los 20 años, que a los 50; no es lo mismo ser hombre, que ser mujer; no es lo mismo decidir con la pareja tener hijos, que la congregación religiosa a la que asistes te diga cuándo, cómo y cuántos hijos tener; o no es lo mismo ejercer la sexualidad en una cultura occidental, que en una oriental. Porque la sexualidad es una de las facetas de la identidad de las personas e implica la descripción que hace de la persona de sí misma en función de su sexo, género y orientación sexual. Estudios actuales como el de Elvia Vargas Trujillo (profesora asociada del Departamento de Psicología de la Universidad de Los Andes y líder del Grupo de investigación “Familia y Sexualidad”), demuestran que la sexualidad está conformada por procesos biológicos, socioculturales y psicológicos que se va desarrollando a lo largo de la vida, en la interacción que tenemos con otras personas. Por lo tanto, no se la puede reducir exclusivamente ni a lo biológico, ni a lo cultural.

 

Es precisamente esto lo que analiza el enfoque de género. En comparación a los hombres, la representación de mujeres en la administración política sigue siendo menor. De acuerdo a ONU Mujeres, las mujeres rurales representan el 43% de mano de obra agrícola en países en desarrollo.  En Ecuador, según datos del INEC, las mujeres ganan un 25% menos que sus compañeros de trabajo (2017). En Cuenca 8 de cada 10 personas de la comunidad LGBTI han sufrido agresión. Y según Carlos Hermosa Bosano, (psicólogo clínico y docente del curso Sexualidad Humana, de la Universidad de Los Andes), las investigaciones actuales indican que, en general, son pocos los espacios con los que cuentan niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos para obtener información clara y correcta acerca de la sexualidad. Además, Hermosa Bosano ha realizado estudios en el Grupo de investigación “Familia y Sexualidad” donde ha encontrado que la dificultad para hablar sobre la sexualidad se incrementa cuando se trata de resolver preguntas que plantean niños y niñas menores de seis años de edad.

Por otra parte, Laje y Márquez se fundamentan en los casos de corrupción de los gobiernos progresistas pero nunca hablan de la corrupción relacionada a gobiernos de derecha.  Las ocho personas más ricas del mundo son hombres y acumulan en sus cuentas más riqueza que la mitad de la población más pobre en el mundo. De los cuales seis son de EEUU.

Entre otras mentiras dicen que el continente se halla en una dictadura disfrazada de eufemismo progre que criminaliza la libertad de pensamiento. Pero de ser cierto la criminalización de la protesta estaría solamente relacionada con gobiernos de izquierda, es decir progresistas. En su último informe, Front Line Defenders y la Red del Proyecto Memorial contabilizó entre 2014 y 2017 han ocurrido más de 100 asesinatos a defensores/as de la tierra, los pueblos indígenas y el medio ambiente. Sólo en 2017 fueron más de 300. Según el mismo, más del 80% de los asesinatos documentados ocurrieron en Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras, México y Filipinas. El informe también revela que sin importar la inclinación ideológica, ya sea de derecha o de izquierda, todos los gobiernos y sistemas de justicia están coptados por las grandes empresas para su beneficio. Empresas que precisamente levantan proyectos extractivistas que violentan lo derechos humanos y de la naturaleza. Esos movimientos conservadores son los que apoyan a personajes racistas, xenófobos y misóginos como el recién electo presidente de Brasil Jair Bolsonaro. Pero que no hacen absolutamente nada cuando se violentan derechos humanos más elementales.

 

8 comentarios en “Hombres de derecha y un libro fraudulento

  • el 29 octubre, 2018 a las 7:44 pm
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    Muy bien, ahora hay que actuar unirnos y correrlos de la escena pública!!!

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  • el 30 octubre, 2018 a las 6:56 am
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    “Periodismo” feminista, una nueva forma de que nos arda la diversidad que tanto pregonamos.
    Aplaudimos los debates con criterio y fundamento, pero odiamos que la gente difiera a nuestros conceptos progres.
    Seguramente basan su línea editorial en el programita Todes.

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  • el 30 octubre, 2018 a las 11:01 am
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    Jajajajjajajajajjajajajjajajajajjajajajajjajaja iba a ver una comedia pero esto estaba mejor

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  • el 30 octubre, 2018 a las 11:04 am
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    Muy Buen artículo. Por favor adjuntar las fuentes.

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  • el 4 noviembre, 2018 a las 7:13 pm
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    Osea, pueden decir lo que sea, pero cualquiera con algo de conocimientos más que sentimientos sabe que el «enfoque de género» es querer hacer ver la ciencia como relativa al sentir del ser humano y apegarse a ese sentir y no al intelecto, ese cuento del pago menor a mujeres es más tonto e inconsistente con la realidad ecuatoriana donde el empresario prefiere pagar menos, donde según su estadística el contratar más mujeres representaría un incremento a su utilidad de 20% mas, en serio eh visto editoriales sin criterio, pero sin criterio y lleno de resentimiento como éste pocos…

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    • el 6 noviembre, 2018 a las 8:05 am
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      Hola Aldo, en realidad eso no es el enfoque de género y de hecho uno de los objetivos del texto era explicar eso. Parece que no lo has leído bien. Aquí lo que menos hay es resentimiento, lo que hay es la preocupación de que la gente conozca con datos REALES lo que pasa y lo que es el enfoque de género que es el término correcto, por eso incluso se cita a investigadoras. Nuestra meta es poner los elementos sobre la mesa para poder tener un diálogo y reflexión crítica para llegar a una sociedad más justa y equitativa. ¿Hay algo de malo en eso?

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  • el 14 diciembre, 2018 a las 7:00 pm
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    TENIA QUE SER CUENCA TIERRA DE MONTONEROS ,COBARDES CON PISTOLA Y HOMBRES ACOMPLEJADOS!!!

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