Las memorias del Mundialito de los Pobres
El Mundialito de los Pobres, el torneo de índor más popular de Cuenca, va más allá de los jugadores que se enfrentan en busca de un nuevo título para sus barrios. Es una parte de la historia de la ciudad, construida por los hombres a los que el índor les dejó momentos inolvidables, por la hinchada que se apasiona en cada encuentro, por las comerciantes que ya tienen un lugar en los graderíos, o por una cancha polvorienta, en la que la pelota dejó de rodar.
Empezamos este recorrido con Manuel, «La Mugre Vázquez». Debutó en el torneo a los 19 años. Su sueño fue marcar un gol de chilena. Y lo hizo.
A los 16 años, Víctor «Maimada» Crespo vistió la camiseta de San Blas para jugar por primera vez en el Mundialito. Durante 17 años ganó dos vicecampeonatos y fue tricampeón con el equipo de Todos Santos.
Las hermanas Sisalima Ochoa son las hinchas más fieles del Mundialito. Las creadoras de la tradicional barra «San Roque, tu marido» y las responsables de llegar los graderíos de alegría.
Hortensia Arévalo empezó vendiendo periódicos en los partidos y ahora es una de las comerciantes más conocidas del popular torneo.
En el 2010 se jugó por última vez el Mundialito de los Pobres en el colegio Febres Cordero. Llevamos de regreso a quienes han hecho de este lugar un templo del índor cuencano.