Porqué debemos usar la copa y la toalla de tela

Porqué debemos usar la copa y la toalla de tela

Por Kony Contreras

Co-Autora del Mapa de la Luna

Un journal basado en la sabiduría ancestral femenina.

 

Quiero contar desde mi experiencia lo que significa el uso de la copa menstrual y las toallas de tela. Si bien las dos son alternativas ecológicas y suelen ser las principales razones por las que algunas mujeres toman esta alternativa, mis razones por su parte tienen más en cuenta la experiencia vivida con el cuerpo propio.

Hace un tiempo pude sentir que el cuerpo que habitaba no me pertenecía, que cada textura, sabor, olor y sonido eran una especie de cuerpo otro, extraño, pero que al fin era aceptado. Con olor a flores (sintéticas), a cremas, perfumes, el mismo cuerpo que botaba su sangre menstrual a la basura sin que quedara huella; un cuerpo que medicaba para esconder los cólicos o los síntomas de la ciclicidad propia de lo femenino; un cuerpo extraño que con el tiempo terminé desconociendo, sintiéndome alguien que estaba presente pero que cuando se miraba al espejo no sabía cómo identificarse o a quién reconocer.

Necesitaba entonces recuperar mi cuerpo propio, hacerlo mío, sentirlo, dejarlo que oliera, dejarlo que pasara por todos los sentidos, es decir, dejarlo ser. Para esto tuve que cambiar la idea de producto por la idea de pócimas. Los primeros, obedecen a una lógica de consumo capitalista que te van llevando a comprar masivamente sin razonar siquiera el origen de cada producto, y mucho menos, el efecto que estos tienen sobre tu cuerpo. Por su parte, las pócimas, son auto creaciones a partir de plantas, aceites esenciales, alimentos de nuestra cocina, entre otros, de fácil obtención y sin que de por medio haya una cadena de explotación.

Mi sangre menstrual es cíclica, tiene conocimientos simbólicos desde la ancestralidad, y es justamente la puerta para liberarse del cuerpo otro, entendido como objeto de consumo, vitrina o maniquí. Cuando recojo mi sangre para ser usada en rituales de resignificación del cuerpo propio y de lo femenino, las mejores alternativas son la copa y las toallas de tela. estas nos permiten conocer el color, el olor, la textura e incluso el sabor de nuestra sangre. No es posible habitar un cuerpo que da asco, un cuerpo otro, sintiéndolo lejano. Debemos empezar a conocernos para encontrarnos con el cuerpo propio.

 

 

La sangre, luego de ser recogida con la copa, se puede disolver con agua para regar nuestro jardín y así devolverle un poco a la tierra los nutrientes que le quitamos para la producción de alimentos: A este procedimiento se le llama siembra de luna (menstruación). La siembra de luna va acompañada de una ceremonia-ritual, en la que el fuego sagrado se sostiene en el centro y desde ahí mismo reflejamos nuestras intenciones.

El reconocimiento de la luna (menstruación) como proceso natural del cuerpo propio, como resignificación de lo sagrado femenino, como reconexión con la ancestralidad, nos permite sanarnos y empezar a tejer las diferentes manifestaciones del cuerpo propio que somos cada una. La luna guarda el secreto de re-conectar con la sabiduría de todas las mujeres que estuvieron antes de nosotras y a reflejar amor hacia aquellas que luego vendrán.

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