Paréntesis: el clown se maneja desde la comicidad pero reír es lo menos importante

Estamos en una cafetería del centro de la ciudad, suena Pink Floyd al fondo. Ana y Aleja no necesitarían hablar para demostrar que aman lo que hacen, se les nota en la cara, en las manos, en cada movimiento. De todas formas, nos cuentan cómo surgió Paréntesis y de qué se trata.

Ana Nájera.

Ana Nájera y Alejandra Ponce tienen claro que el clown no sólo sirve para hacer reír, el clown puede tocar temas profundos o preguntas de la existencia como qué significa la vida o la muerte y qué es todo esto que envuelve al amor. Quizá de ahí devino su empatía. Ellas hablaron, se pusieron a jugar e improvisar y se dieron cuenta de que necesitaban una tercera persona:  el ojo que ve desde afuera, es decir una directora. Escogieron a Silvia Brito y en tres semanas estuvo listo Paréntesis, una obra de clown.

Aleja dice que desde hace mucho tiempo tenía la idea de trabajar con mujeres que sean cómicas para reivindicar el rol de la mujer y la comicidad. Quisieron tratar temas desde la femineidad y temas comunes como el amor romántico, el placer, la desobediencia, la muerte, el descontrol y la espera que es el tema grande de la obra. “Pensar, por ejemplo, ¿en cuáles son las mil formas de esperar?”.

Tanto Ana como Aleja poseen una larga trayectoria en el teatro y el clown. Por eso, en Paréntesis, cada una tiene solos que vienen de un trabajo previo y se reúnen en esta obra. El personaje de Ana surge desde la inocencia, “también de la sabiduría, pero una sabiduría desde la inocencia. De la sencillez, la simplicidad, de respuestas chiquititas para algo complejo” dice. Desde las tablas ha podido ver los rostros de la gente con expresiones de desesperación porque su personaje hace algo que en la cotidianidad no nos permitimos, porque no consentimos el descontrol.

Alejandra Ponce.

En el de Aleja en cambio aparece un tinte de bolero y eso tiene una explicación: ella se crío con su abuela escuchando boleros y tangos. Su personaje también podría definirse un poco más intelectual que el de Ana. Sin embargo, aclaran que estos no son estáticos, se pueden intercambiar. Es un reflejo de las relaciones personales (con la pareja, con los hijos, los amigos), “a veces tienes el control y a veces te dejas llevar” dice Ana.

Y es que Paréntesis es una travesía por distintas emociones, lugares y colores que nos permiten identificarnos con la idea de que a todos nos pasa. Como dice Aleja “a todos nos atraviesa el accidente, todos somos estúpidos, pero no es tan grave”. Para ella el papel del cómico es tomar estos temas terribles y aliviarlos de alguna manera.

Anita y Aleja o Gruña y Chuta, están convencidas del poder de la máscara roja o nariz. Ese punto rojo y sencillo en el que convergen todas las emociones. Para Aleja se trata de conmover en el sentido de remover algo ahí dentro, crear una reacción que puede ser la risa, “ahí ya lo moviste (al público) de su realidad”. Y para Ana es igual, una vez le enseñaron que para transformar hay que transformarse y ella cree que podemos reírnos de lo patéticos y ridículos que a veces llegamos a ser. “Para que algo funcione en el clown tiene que ser humano pero vulnerable, debe tocar fibras y mover”.

Surge la pregunta sobre qué se lleva el público al final de la obra. Anita lo resume, para ella el público se queda con el placer sobre la norma. Mientras Aleja dice “el solo hecho de haber ido a perder el tiempo con gusto y llevarte cuestionamientos. Tener el chance de perder el tiempo sin cargo de consciencia y que las preguntas queden calando en tu cabeza”.

La obra se presentará el jueves 7, viernes 8 y sábado 9 en la Sala Alfonso Carrasco de la Casa de la Cultura a las 20h00. El costo es de $7 dólares y la preventa $5 si la compran hasta hoy miércoles. Lo pueden hacer a través de las redes sociales de Paréntesis.

 

Datos

Pueden asistir niños, pero se recomienda que tengan de 8 años en adelante y la compañía de un adulto.

La obra se estrenó el 8 de marzo en Quito y lleva 10 presentaciones.

Han actuado al aire libre en Puerto López con un público de 80 niños.

El guión es hecho por Ana y Aleja con algunas referencias de Esperando a Godot de Samuel Beckett y de la película The Meaning of Life de Monty Python.

La obra contiene teatro dramático, teatro gestual, trabajo de texto , pantomima, clown y teatro de objetos.

Para el montaje usan dos biombos que contienen el mundo personal de cada payaso. Una escoba que puede ser una nave especial o una mesa de juicio. Un baúl, paraguas, peces, maletas y un mar.

 

 

Daniela Idrovo

La Daniela de los 4 ríos de Cuenca. Periodista y Gestora Cultural en formación.

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