Matías Kamachi Herrera fue detenido ayer por más de 12 policías mientras defendía la educación pública. Lo cargaron y lo metieron en una patrulla. No existió ningún protocolo sanitario, ni legal.
Horas después, la Gobernación del Azuay publicó un comunicado que decía que:
“El ciudadano K. H., portaba sustancias sujetas a fiscalización, razón por la cual fue retenido y puesto a órdenes de la autoridad competente”.
El comunicado tiene adjunta dos fotografías: de Matías con el rostro difuminado –en la cual violaron el derecho a presunción de inocencia-, y una con no más de cinco cogollos de marihuana. En el parte policial no se informa sobre la cantidad de “sustancia verdosa” encontrada, y se olvidaron de mencionar que la tenencia, consumo y comercialización del cannabis no son penados en Ecuador.
Matías despertó hoy en una celda, mantuvo una audiencia de calificación de flagrancia y quedó en libertad luego que la jueza afirmara que hubo una detención ilegítima y arbitraria.
Una vez más a los encargados de dar seguridad se les olvidó preguntarse si sus acciones son justas, legales y éticas, como manda sus normas internas. Se les olvidó que ser policía significa “proteger los derechos de todas las personas”.
Y como vivimos en un país con políticos, autoridades de justicia y policías olvidadizos, hemos pensado en refrescarles la memoria con una serie de actos de corrupción ocurridos en esta emergencia sanitaria, cuyos cabecillas -claramente identificados- siguen libres y sin cargos. Aún esperamos que muevan a pelotones completos y armen operativos especiales para detener a los sujetos que han robado el dinero de los ecuatorianos.